2.3.05

Estatuillas y eutanasia

Mar adentro se llevó el Oscar. El caso de Ramón Sampedro, en la vida real, avivó una polémica que no es nueva: el Estado respeta y defiende el derecho a la vida, pero ¿pasa eso por encima del derecho de un ciudadano a elegir sobre su propio destino? ¿A quién más que a uno mismo concierne el decidir si quiere seguir viviendo o no? "A Dios", nos contestarían muchas religiones. "Al Estado", nos contestan muchos gobiernos.

Creo que esta cuestión, además de la importancia que propiamente tiene, por cuanto afecta a enfermos terminales y a sus allegados, es interesante como exponente de otra cuestión más profunda: ¿quién está al cargo de nuestra vida, en última instancia: nosotros mismos o una organización superior?

Comments:
Hola, me parece genial la idea de tu blog. Sobre este post, no tengo mucho tiempo para comentar pero piensoq ue mi vida me pertenece a mí y que el acto más autónomo para simbolizar esto es el suicidio o la eutanasia. No pienso simbolizarlo de esa forma pero decime si no es cierto, ¿no es esa la muestra más clara de que nuestra vida la manejamos nosotros?
 
Libertad para todos, para que hagan lo que quieran con su vida... pero, tanto el suicidio como la eutanasia, siempre con matices.
Últimamente, entre el cine y los medios de comunicación, parece que suicidarse sea un éxito, pues no es así, suicidarse es un fracaso, la rendición total, y debería ser el "ultimisimo" de los desesperados, y se tendría que haber luchado (no sólo el paciente si no toda la sociedad) para convertir al desesperado en esperanzado.
Casos como el de Cristopher Reeve son los que deberían ensalzarse, que luchó hasta el final.
 
"Suicidarse es un éxito", "suicidarse es un fracaso". ¿Para quién? ¿Para el individuo o para la sociedad? Creo que ésta es la pregunta crucial. Y, claro, después de eso habrá que pensar en qué individuo concreto y en qué sociedad concreta.

Creo que cada individuo es libre de establecer su propia escala de valores. De hecho, creo que no puede evitarlo, porque adoptar los valores de la sociedad en la que uno se educa no es sino una decisión personal entre otras posibles. Así, dependiendo de la escala de valores de un individuo, y de su situación personal, el suidio o la eutanasia pueden ser un fracaso por una debilidad u obcecación momentánea, o un éxito por ser una liberación largo tiempo ansiada pero que no se elegía por miedo.

De la misma forma, una sociedad puede ensalzar o condenar el sacrificio de la vida, por diferentes causas, sean teológicas, militares, familiares (¿no admiraríamos en occidente a una madre que muriera para salvar a sus hijos, por ejemplo en un incendio?).

Creo que las generalizaciones y el pensamiento único son peligrosas... pero coincido con Vd en que los mensajes que nos transmiten los medios de comunicación y el cine no son precisamente propicios al pensamiento independiente.
 
Dado que pienso que hay que defender la libertad del individuo frente al estado, el hecho de que no se permita elegir a una persona sobre algo tan personal como la propia muerte me parece que debería estar fuera de la esfera legislativa. Sin embargo la vida es lo único que tenemos, y en psiquiatría, hasta donde yo sé, se considera el impulso suicida como una enfermedad, habría qu estudiar muy en detalle si realmente una persona sana y cuerda puede tomar esa opción, si no es así, no se debe permitir que una persona, como parte de su enfermedad mental, tome una decisión irrevocable.

En mi experiencia personal he tratado con dos suicidas, una tuvo éxito, otra, por suerte no, puedo asegurar que ninguna de las dos estaba en su sano juicio.

Aún añadiría algo más. Cuando personas de determinado credo impiden que se les suministre algún tratamiento, o una trasfusión de sangre, y con ello causan su propia muerte o la de un familiar que no puede dar su opinión propia, la justicia respeta esa decisión, sin embargo, cuando una persona, sin alegar credo alguno, pide que se desenchufe una máquina, o sencillamente el suicidio, ¿dónde está la diferencia legal?¿no respeta la ley a los ateos?
 
El problema de la eutanasia, así como todos los que involucran la salud de las personas, sólamente vienen a colación en el momento en que nos sabemos "sufridores pacientes" de alguna enfermedad. Sólo ponemos nuestros ojos en nuestro cuerpo, cuando está mal, y no funciona como debería ser. Aún así, a veces nos hacemos los locos. Ayer estuve en el hospital visitando a un amigo, cuya madre tuvo un ataque al corazón y posteriormente un derrame cerebral. Desde ayer, la mujer está en coma y los pronósticos son los que todos nos imaginamos. El sufrimiento ahora es el de la familia, porque no saben que hacer. Está muy bien eso de tener opiniones férreas sobre lo ajeno, pero y si nos sucede, permanecerán igual de inamovibles?
 
Por cierto, ayer vi la película... simplemente trascendental. Me parece una joya.
 
Publicar un comentario

<< Home
|

This page is powered by Blogger. Isn't yours?