4.5.05

Día del Trabajador

Pasó hace unos días, sin pena ni gloria, otro Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo. Me pregunto si sigue teniendo sentido, en el estado actual del mundo, este día de manifestaciones sindicales... o, al menos, si sigue teniendo sentido tal y como está concebido hasta ahora.

En este mundo globalizado, las condiciones de trabajo de los trabajadores europeos dependerán de la explotación laboral en China. Si se permite competir en el mercado a los productos de distintas naciones, no tienen sentido las regulaciones laborales a nivel nacional. Mantener en España las 35 o 40 horas semanales mientras nuestros productos compiten en igualdad de condiciones con otros preparados a 100 horas semanales (y con unos sueldos míseros) es pedir la ruina nacional.

Comments:
No estoy de acuerdo contigo, en España no se puede renunciar a los derechos de los trabajadores. Pero tampoco se pueden cerrar las puertas a los productos chinos (por ejemplo), lo que necesitamos es reestructurar nuestra economía, producir bienes que no podamos importar más baratos del extranjero (esto beneficia a los consumidores), y hacerlos con más calidad que en los países donde los costes son menores. Pero no creo que ni renunciar a lo que la lucha sindical (que desde mi punto de vista ya carece de sentido) ha conseguido en tantos años, ni renunciar a la libre competencia que siempre es un juego de suma positiva para los que toman parte en ella. Y hablar de "la ruina del país" me parece un sin sentido, ni nos vamos a arruinar porque el sector textil se vaya al garete (que por cierto, llevaba 10 AÑOS! avisado de que tenía que mejorar su productividad ante la inminente llegada de productos chinos), ni nos vamos a arruinar por no ser proteccionistas, sino todo lo contrario.
 
Seguramente he pecado de breve, y/o no he expuesto bien mi argumento.
Me baso en la siguiente hipótesis: la explotación laboral supone una ganancia de eficiencia neta. Se puede fabricar todo tipo productos, de la misma calidad y a un precio mucho menor.

Si aceptamos esta premisa, resulta evidente que, si permitimos que una fábrica que funciona con trabajo esclavo ejerza la libre competencia con una fábrica que funciona con trabajo sindicado, los productos sindicados, a igual calidad, tendrán un precio mayor que los productos esclavos.
Esto es: si sumamos la libre competencia (sin proteccionismos) a los derechos laborales asimétricos, se cierra la fábrica con trabajo sindicado. Los ex-trabajadores-sindicados, como consumidores que también son, encontrarán productos más baratos, eso es cierto.

Para mayor claridad, reformularé mi hipótesis: No es posible mejorar la productividad sindicada por encima de la productividad esclava. China es mucho más grande que Europa o Estados Unidos, tanto en recursos como en población, y no podremos mantener una diferencia tecnológica significativa indefinidamente. ¿Cómo podemos pretender competir con ellos en un mercado libre, y que nuestros trabajadores vivan mucho mejor que los suyos?

No estoy sugiriendo que renunciemos a los derechos laborales, ni que renunciemos a la libre competencia... estoy denunciando que, tal y como está planteada esta libre competencia en la actualidad, ha de terminar igualando las condiciones laborales en los diferentes países.
Por tanto, la lucha por proteger los derechos de los trabajadores sindicados debe llevarse a cabo no aquí, sino en los lugares donde trabajan esclavos.
 
En parte tienes razón, pero el problema, desde mi punto de vista, es que si no permitimos la libre competencia con países sin sindicatos, esos países nunca prosperarán económicamente, a nivel global ese es el problema que yo veo, que con el proteccionismo en el mundo desarrollado impedimos que el tercer mundo salga adelante.
Un saludo!
 
El problema de permitirla es que las corporaciones y los gobiernos de esos paises no van a dejar que se formen los sindicatos ni que los derechos civiles y laborales avancen.
 
Me parece estamos mezclando algunos temas. China es, y sobre todo va a ser, una gran potencia a nivel mundial. Si los pronósticos no se equivocan, probablemente será la primera o una de las primeras en cuestión de años o (pocas) décadas. Su economía no es tercermundista ni necesita (aunque le beneficiará) del libre comercio con Europa y Estados Unidos para prosperar. En cambio, sí hay otros países en los que hay trabajo esclavo que sí son pobres, y se espera que lo sigan siendo.

Por otra parte, la presión económica que podemos hacer sobre China con aranceles y proteccionismo es moderada (aunque real). Son demasiado grandes para que se les pueda aislar. La presión que podemos hacer sobre países menores y pobres es mayor, y es cierto que con esa presión los ahogamos, sin aliviar a sus trabajadores-esclavos.

Mi conclusión era que una posible solución a este problema, que es y será de enorme gravedad para todos los habitantes de países con comercio libre, es el establecimiento de estándares internacionales de derechos laborales.
No sé si la mejor forma de lograrlo será a través de regulaciones por parte de la Organización Mundial de Comercio, del estímulo de la actividad sindical entre los países con trabajo esclavo o de presiones diplomáticas (¿servirá de algo que los consumidores se vuelquen con el comercio justo?).
Seguramente, de una forma o de otra, tendremos que cambiar el funcionamiento actual del libre mercado, para que libre no sea sinónimo de esclavo.
 
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